
Dicen que cuando sueñas con alguien es que, esa persona, se durmió pensando en tí.
Ella llevaba unos días, semanas, soñando que se volvían a abrazar. Soñaba que se comían a besos, que reían, que se acariciaban. En el sueño notaba cómo se extremecían sus cuerpos sintiéndose en contacto. En el sueño, las miradas eran limpias, vacías de reproches, dudas, mentiras, desconfianzas, miedos y temores. En el sueño, se veían reflejados en sus ojos, dibujando así, una sonrisa en la cara de ambos.
Ella quería dormir, para seguir soñando aquella realidad onírica que la hacía feliz.
Durante el día, sólo pensaba en el sueño, abstrayéndose de toda realidad, dejando de ver su verdad diaria.
Su mente puesta en el sueño le impedía vivir. Su mente puesta en el sueño, le impedía volver a sentir. Su mente puesta en el sueño le impedia ver, caminar y disfrutar de la vida...
Hasta que apareció él, no el del sueño, sino ÉL, quien la despertó, haciendo que todo lo que había soñado, se hiciera realidad con ÉL.
Ya nunca volvió a soñar con nadie, porque su sueño lo tenía hecho realidad estando despierta.
Y yo me pregunto ¿no será mejor despertar tú antes de que alguien te despierte?
¿Y si ese Él no aparece?
Las mujeres no necesitamos que nos rescaten. Siempre tenemos amigos o familia que nos tienden una mano.
Despierta y vive... sobre todo...¡VIVE!
Ella llevaba unos días, semanas, soñando que se volvían a abrazar. Soñaba que se comían a besos, que reían, que se acariciaban. En el sueño notaba cómo se extremecían sus cuerpos sintiéndose en contacto. En el sueño, las miradas eran limpias, vacías de reproches, dudas, mentiras, desconfianzas, miedos y temores. En el sueño, se veían reflejados en sus ojos, dibujando así, una sonrisa en la cara de ambos.
Ella quería dormir, para seguir soñando aquella realidad onírica que la hacía feliz.
Durante el día, sólo pensaba en el sueño, abstrayéndose de toda realidad, dejando de ver su verdad diaria.
Su mente puesta en el sueño le impedía vivir. Su mente puesta en el sueño, le impedía volver a sentir. Su mente puesta en el sueño le impedia ver, caminar y disfrutar de la vida...
Hasta que apareció él, no el del sueño, sino ÉL, quien la despertó, haciendo que todo lo que había soñado, se hiciera realidad con ÉL.
Ya nunca volvió a soñar con nadie, porque su sueño lo tenía hecho realidad estando despierta.
Y yo me pregunto ¿no será mejor despertar tú antes de que alguien te despierte?
¿Y si ese Él no aparece?
Las mujeres no necesitamos que nos rescaten. Siempre tenemos amigos o familia que nos tienden una mano.
Despierta y vive... sobre todo...¡VIVE!
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